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lunes, 18 de mayo de 2015

Recuerdos de Badajoz. Consuelo de Diego, profesora del Instituto Zurbarán

De vez en cuando, igual que vuelve la cigüeña al campanario machadiano, conviene echar la vista atrás y por un momento, tener más en cuenta de dónde venimos que a dónde vamos.

Era aquel un instituto nuevo, moderno, el Zurbarán. 

Nos habíamos perdido la educación mixta pero poco nos importaba o, al menos, éso parecía. Teníamos por delante unos años largos de  dos Bachilleratos y dos Reválidas. Todo estaba lejano aquel día que cruzamos la puerta del Instituto Nuevo que también estrenaba curso y alumnos.

Los primeros años le cogimos el pulso; poco a poco pude comprobar (el tiempo así me lo enseñó) que nos había tocado en la ruleta (o quizá no era ruleta) el premio de un plantel de profesores especiales, extraordinarios que iban a formar excelentes profesionales -y no lo digo por mi, algún día habrá que hacer inventario) en muchos ámbitos de la sociedad. Tengo especial admiración por muchos de ellos y  hoy quiero destacar la figura de Consuelo de Diego Ayala - si mal no recuerdo ése era su segundo apellido- de la que recibí clases de Lengua. Permaneció pocos años en el Centro. Sus clases , además del profundo conocimiento de la  materia, destilaban el aroma, el factor que transmite  conocimiento, y hace pensar , reflexionar, en suma, la libertad. No era tan importante la memoria para apalancar datos como saber dónde incardinar esas informaciones  generar tu pensamiento, tus propias reflexiones, ésas que van a llevarte por  senderos únicos,  en el tiempo que te estás cociendo en tu personal caldo levógiro.

Y me enseñó a escribir:"Escribid cuando tengáis un pensamiento que valga pena. Dejemos las florituras para el Marqués de Santillana". 

Comprendíamos la importancia del latín -aunque algunos no quieran reconocerlo- y cómo nos sentaba las bases para el aprendizaje de otros idiomas. ¡Cuanto me acordaba de ella al dar mis clases!
Tenía un hijo, algo mayor que yo y una vez me preguntó: ¿Es buena profesora mi madre?
La pregunta se contesta por si misma, en este tiempo de cereza que ya nos ha llegado.

3 comentarios:

javis topi dijo...

Hola José. Soy Javier Bosch Diego, lo de Diego me viene de mi madre Consuelo, pero al hijo a que te refieres en el blog, que te preguntaba si su madre era buena profesora debió ser mi hermano.
No sabes la sorpresa y el gustazo que ha sido para mí esta mañana, enreando en Google, encontrar tu blog escribiendo tan bien y hablando con tanto cariño de mi madre.

Muchas gracias y un abrazo,

Javier

José Rabanal Santander dijo...

Saludos. Creo recordar que tu hermano se llamaba Miguel probablemente mayor que tú y que erais parientes de la familia Alvarez Buiza de Badajoz y tu madre en alguna ocasión me comentó que estaba emparentada con el poeta Gerardo Diego que en los años 60 vino a Badajoz para el homenaje a Antonio Rodríguez Moñino.
Todo lo que cuento en el blog es cierto. Tu madre me proporcionó los mimbres para poder escribir, cosa que siempre quise hacer.
Si miras en la red, verás algunos de los libros que tengo publicados.
Me gustaría saber cómo le fueron los años después de Badajoz, supongo que bien pues era una persona muy inteligente y amable.

javis topi dijo...

Hola José: Menuda memoria!!!!. Efectivamente era mi hermano Miguel. Mi madre siguió dando clases en Madrid y en Las Palmas de Gran Canaria hasta que se jubiló. Falleció en el 88.
Acabo de hacer el pedido de tu libro "Momentos del ayer", debe ser curioso.
Un saludo, Javier